El estrés en el trabajo. Qué depende de ti y qué no

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Muchas veces nos abrumamos en el trabajo por la cantidad de tareas que tenemos que hacer, lo cual hace que nuestro ánimo se transforme y no seamos tan amables con nuestros compañeros como al inicio de la mañana. El estrés nos pasa factura.

Además, la cantidad de estímulos externos que tenemos (emails, Whatsapp, llamadas, peticiones de compañeros o de jefes) hacen que nuestro trabajo sea menos productivo, nos cueste concentrarnos y no saquemos adelante ni siquiera las tareas que nos habíamos propuesto para el día de hoy.

Todo ello hace que nuestro carácter cambie con el paso de los días, sin contar con que, si somos autónomos, si pertenecemos al departamento de ventas o tenemos que presentar los objetivos alcanzados a fin de mes, seguramente nos agobiemos al tener que presentar nuestra evidencia de que no hemos llegado al objetivo marcado.

Por este motivo, quiero tratar el tema de lo que depende de nosotros y lo que no, ya que estableciendo unas bases podremos estar de acuerdo con nuestra actitud y con nuestro trabajo para no caer en el agobio ni en el remordimiento por no haber podido alcanzar ciertos objetivos.

Organización de tareas

Es fundamental una buena organización para evitar el estrés. Si cada día que entramos en la oficina sabemos qué es lo que tenemos que realizar, dejaremos de divagar y nos centraremos en sacar el trabajo adelante. Existen diferentes métodos, os recomiendo el siguiente:

En un cuaderno anota todas las tareas que tienes pendientes. Es importante que tengas un subrayador a mano para ir tachando las que ya hayas realizado. Te servirá de motivación ver todo tu cuaderno subrayado. Sentirás que eres muy productivo.

  • Urgentes: estas tareas tienen que sacarse inmediatamente. Suelen ser cosas que no pueden pasar del día de hoy y, sobre todo, las que te pide tu jefe en un momento dado. Si, por ejemplo, requiere que le hagas una presentación o un informe, incluso, un café o resolverle un problema, es recomendable dejar todo y sacar eso adelante. Te quitará mucho menos tiempo el hacerlo inmediatamente, que, si lo anotas y te pasas la hora realizando la otra tarea, pendiente de que no se te olvide lo que te ha pedido. Este el efecto Zeigarnik.  
  • Importantes: son las tareas que hay que realizar, que tienen un tiempo establecido para presentarse. Para establecer un buen orden, puedes ir ejecutando las de menor esfuerzo e irlas subrayando. De esta forma, te motivarás mucho más al ver tu cuaderno de color, que si te estancas con la más difícil y dejas el resto para después.
  • Resto de tareas: realízalas cuando acabes las anteriores, contestar los emails, ver los Whatsapp (si son de empresa), etc. Este tipo de tareas también las puedes hacer para descansar un poco, pero es importante que no duren más de 10 min.

Una vez que has establecido este método de trabajo, ya tienes claro qué es lo que tienes que hacer. Cuando se acerque tu jefe y vea este cuaderno, tendrá buena impresión de ti si lo ve casi todo subrayado, tu productividad y tus números hablan por ti.

Actitud

Si sacar las tareas adelante depende de ti, también lo es la actitud con la que afrontas el día a día. Por actitud me refiero a la decisión de llevar a cabo las acciones.

  • Ser puntual. Esto depende absolutamente de ti. No hay excusas, ninguna, por la que puedas llegar tarde a una reunión. Si hay tráfico, un accidente o algo por el camino, es tu responsabilidad el llegar tarde, pues siempre tienes que salir de casa con una hora de antelación frente a los imprevistos. Si tienes una llamada antes de la reunión, no es excusa, ya que puedes dejarla sonar, ya le llamarás cuando acabe la reunión.
  • Las ventas. Es cierto que no se puede obligar a nadie a que compre, sin embargo, un buen vendedor sabe captar los clientes, presentarles el producto, explicarles su necesidad y cerrar la venta. De nada sirve hacer miles de llamadas sólo con la presentación del producto si no se vende. Llamar es una cosa, vender otra.
  • Soluciones no problemas. Un jefe desea de su subordinado que traiga soluciones ante una situación que no se esperaba, nunca más problemas. Por ese motivo, tu actitud tiene que ser proactiva, para sacar lo mejor de ti. La creatividad debe ser tu habilidad.
  • Todos a una. Una empresa es un conjunto de personas que se esfuerzan por llevar a la marca al mejor lugar dentro del mercado. Esto significa que todos los integrantes, desde la persona de la limpieza, la recepcionista o la ejecutiva trabajan por un mismo objetivo. Por ello, tu actitud debe ser de arrimar el hombro. No sirve el que a los 5 min de tu hora de salida te estés vistiendo para irte (a menos que ya hayas sacado tu trabajo adelante con esta nueva organización), ni el que estés como holgazán los viernes esperando a que den las 14h para irte. Tu sueldo es tu valor, cuanto más te valores, más cobrarás. Si la empresa te requiere, entonces es necesario que estés dispuesto a echar un cable.

Lo que no depende de ti

  • El humor de tu jefe. Eso no depende de ti. No tienes por qué sentirte mal si algo no le ha gustado, si ha tenido un mal día o lo que sea. Tienes que diferenciar entre tu trabajo y el de tu jefe.
  • El estrés de tus compañeros. El que el resto esté tirándose de los pelos al final de mes o antes de una reunión importante porque no ha alcanzado el objetivo marcado no debe tocarte. Puedes presentarles tu forma de trabajo.
  • El entusiasmo de los demás. Por favor, nunca le hagas caso al que echa pestes de la empresa. Eso es como un virus, lo más contagioso y negativo que hay. Si esa persona no está a gusto con su vida, no ve salida y no le encuentra sentido al trabajo, invítale a cambiar de empleo y de empresa, pero nunca te hagas amigo suyo.
  • El humor del cliente. Venga como venga, ya sea presencial o en llamada, no depende de ti.
  • La tecnología. Eso nunca depende de ti, tampoco si eres informático. Cuando el ordenador dice que no, ya se pueden alinear los planetas, que te puedo asegurar que no se resolverá tan fácilmente.

En definitiva, para evitar el estrés en el trabajo hay que prevenir las cosas, una buena actitud y una buena organización lo evitarán.

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